miércoles, 14 de septiembre de 2016

"Sure signs of crazy" 2014 Karen Harrington

¡Saludos, moradores de la Buhardilla! Hoy os traigo uno de esos hallazgos del año, uno de esos libros que terminan por hacerte pensar, recordar, y que aportan una visión diferente sobre su temática y asunto. Tengo el placer de presentaros a Sarah y a Planta, las encantadoras protagonistas de Sure Signs of Crazy, o Querido Atticus en castellano. ¿Listos?



- Título original: Sure signs of crazy.
- Autor/a: Karen Harrington
- Formato: rústica con solapas.
- Páginas: 320.
- Editorial: RBA Molino.
- ISBN: 9788427206755.
- Link a la página de la autora.

- Sinopsis:
Seguro que nunca has conocido a alguien como Sarah Nelson. Mientras que la mayoría de sus compañeros de clase discuten sobre Harry Potter, ella escribe cartas a Atticus Finch. Su mejor amiga es una planta y nunca ha conocido a su madre, que ha vivido en una institución mental desde que Sarah tenía dos años. Sarah y su padre han pasado la última década se desplazandose de un pueblo de Texas a otro, y ella nunca se ha sentido como en casa ... hasta ahora. Esta es la historia de extraordinario en verano en el que Sarah consigue su primer amor verdadero, nuevos amigos, y las respuestas que siempre ha estado buscando.



Su definición es sencillamente el gusto por el pensamiento. Por la comprensión, y más que comprensión la comprehensión del mundo de una niña rodeada de lo que para ella constituyen los mayores problemas del mundo. Sin embargo, ¿hasta qué punto es comprendida? O mejor dicho, ¿hasta qué punto no se malinterpretan sus dilemas y sus desventuras?

No hace mucho cuando terminé de leer el libro le mandé una frase a mi novio para que la guardase al no tener nada a mano y como somos así de... así, la hemos perdido. En resumen, el siguiente pensamiento llegó como una pluma volando a mi cabeza justo al terminar el libro: de forma suave pero perfectamente obvia. Y es que un niño aprecia el mundo de la manera más pura y limpia que hay, a través de una verdad sumamente sencilla y realista. Y sus problemas, que con el tiempo nos terminan pareciendo tonterías, son sendas montañas insalvables a cierta edad. ¿Y qué hacemos los adultos -por calificarnos de algún modo- en su mundo? Cuando creemos, y digo creemos que la criatura está pasándolo mal, nos compadecemos, e intentamos comprender y ayudar a ese niño o niña cuando lo que estamos haciendo es posicionarnos mal. 

Los niños -creo yo al menos- poseen el poder de ver las cosas exactamente tal y como son, la reacción que tengan es harina de otro costal. Así que ante una mala experiencia, probablemente ese niño o niña coja el problema, lo mire, observe qué color y forma tiene y decida que vale, que está ahí, y nada más. Sí, claro, puede que eso acarree otros problemas a su vez -nunca vienen solos, ¿verdad?-, pero éstos otros problemas son de su tamaño, son esas nimiedades a las que no damos importancia y en las que ellos realmente nos necesitan. 

Imagen tomada de tumblr, NO en propiedad.
Después de leer este libro creo firmemente que no necesitamos sobre cargar a una persona que lo está pasando mal con compadecimientos y demás, más aún si se trata de un niño. El dolor -no siempre, por supuesto-, es infundado. Le damos demasiadas vueltas a todo y, por todos los dioses, yo me incluyo absolutamente en esto. Tengo mucho que aprender, y esta es una -o la de más peso- de las razones por las que se ha convertido en uno de los mejores libros que he leído nunca. Sea mejor o peor, ha conseguido llegar a mí y aportarme algo. 

Tras este intenso receso intentaré hablar de la obra sin reventar demasiado; lo que hay sobre estas líneas no es ningún spoiler, es un pensamiento que nace del libro, no cunda el pánico. 

"Sarah is an introspective protagonist whose narrative, interspersed with letters and word definitions, keeps readers absorbed...Secondary characters add interest and texture to this compelling novel."―SLJ, starred review.

No podría estar más de acuerdo con ese comentario -en la página de la autora podéis leer más como este y revisar sus últimos trabajos-. Querido Atticus es un libro sencillo, limpio y que provoca debilidad por sus páginas, aunque más que por sus páginas, por Sarah -arriba en la ilustración-. Creo que es una definición grosso modo que puede ajustarse.

Tenemos por un lado la estructura externa, organizada en capítulos de toda la vida. No son largos en exceso, y la narrativa de Karen es muy clara, así que nos encontramos con unas definiciones e imágenes muy concisas o directas; es lo que es, y ya está. La estructura interna se rige a través de lo que le sucede a Sarah en su intento de pasar un buen verano, que es básicamente el argumento del libro. Esto juega con la reflexión que comentaba al principio de la entrada: ella tiene un propósito que es solucionar una serie de problemas y pasar un buen verano, alrededor de esto hay una serie de circunstancias y sucesos que para el lector (el lector adulto...) pueden funcionar como núcleo, y no es así. Miramos el mundo con nuestros ojos y a menudo olvidamos que quien lo narra es una niña y por supuesto, tiene otras prioridades. Sarah tiene muy claro cuales son sus calamidades. 

La trama que marca el ritno interno por tanto se centra en esos dos puntos: los problemas que le surgen a la pequeña, y el transcurso del verano. Sencillo, para aportar muchas posibilidades a la escritora, esto a mi parecer es un recurso estupendo. 

Por otra parte el punto personajes y estilo por así llamarlo se funden en uno. Tiene mérito construir algo y que parezca que ha sido fácil, y opino que con Sarah y los personajes -que personifican problemas y situaciones que podemos conocer todos en nuestro entorn- ocurre exactamente eso. K. Harrington conoce muy bien cómo tiene que trabajar para crear -y recrear- la introspección en una niña, en una etapa que a todos nos es familiar. Además, lo hace de forma muy amena intercalando las definiciones de palabras como pone en la cita más arriba
 


Nos lleva al mundo de Sarah para transmitirnos el cambio de la niñez a la pubertad con todo lo que conlleva, de forma muy acertada y tan fluída que parece pan comido pero no siempre es fácil comprender a los demás, y el mérito diría yo es precisamente ese: que una vez cerramos el libro ya sabemos que somos amigos de Sarah y que entendemos su mundo. Este punto es especialmente importante. Puede que tras leer esta reseña podáis pensar que no es un libro adecuado para niños pero sí para la edad recomendada -catorce, quince años-. Es una edad en la que lo más insospechado induce al adolescente a reflexionar, y la simplicidad y cercanía del mundo de Sarah contribuye perfectamente a esa labor. 

Os animo encarecidamente a darle una oportunidad, yo lo encontré a cuatro euros en el puesto de libros veraniego de mi pueblo así que ya sabéis, ¡echad un ojo cuando lleguen a vuestra ciudad este año! Y anímate a comentar, siempre intento contestar lo antes posible. ¡Pronto, más contenido en la Buhardilla!





4 comentarios:

  1. No me llama demasiado esta vez. Un beso ;)

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    1. ¡Tal vez la próxima vez! Gracias por pasar a leer y dejar tu comentario ^^

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  2. Pues a mí me llama la atención pero no termino de estar convencida, lo pensaré ;)

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    1. Como libro entre lecturas más pesadas es genial ^^ ¡Perdona la tardanza en responder! Gracias por pasarte ~~

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