¡Saludos, Moradores de la Buhardilla! Hoy os dejo la reseña de un título que me gustó especialmente y con el que compartí una peculiar historia. Realmente no tan peculiar y no sé si llega a historia pero digamos que sí, que queda muy guay. ¡Dentro ficha!
Autor/a: Cinda Williams Chima.
Título original: El rey demonio.
Edición: rústica, editorial B de Bolsillo.
Páginas: 464.
Precio: 9.50€ aproximados, en la casa del libro.
ISBN: 9788498726176.
Sinopsis: Han Alister está haciendo todo lo posible para ganarse la vida con honradez. Un día, él y su amigo Dancer capturan a tres jóvenes magos que intentan prender fuego a la montaña sagrada. Tras la confrontación, Han se lleva un amuleto de Micah Bayar para asegurarse de que jamás será utilizado contra ellos. Pero pronto descubrirá que el amuleto perteneció al Rey Demonio, el mago que estuvo a punto de destruir el mundo. Y ahora sabe que los Bayar no se detendrán ante nada con tal de recuperarlo. Mientras tanto, Raisa anaMarianna, princesa heredera, tiene sus propias batallas que librar. Ha disfrutado de casi tres años de libertad y sus intereses están muy lejos del rígido mundo de la corte. Ella aspira a ser como Hanalea, la legendaria guerrera que salvó el mundo, pero su madre tiene otros planes.
Os cuento por encima qué me ha pasado con este asunto. Veréis, hace unos años mi madre me regaló por mi cumpleaños el segundo volumen de esta tetralogía: La reina exiliada (porque sí, es una TETRALOGÍA, o sea, cuatro libros, que no os engañen por ahí, en muchas páginas he visto que se comenta que es una trilogía, luego veréis por qué). No quería empezarla por la mitad y empecé a buscar el primer volúmen. Hice varios intentos de leerlo, prestado, porque aunque fuese fantasía y suele gustarme casi toda, no tenía muy claro si quería invertir mi oro (?) en él sin saber si me iba a gustar. Efectivamente, los intentos resultaron fútiles: había algo en las primeras páginas que no me dejaba avanzar, me quedaba como atenazada y no seguía. Y el caso es que me gustaba, pero yo qué sé, no estaba el horno para bollos.
Fui dejándolo pasar y leyendo otros libros hasta que me puse con el reto 12 meses 12 libros (allá por ¿2017? claramente antes de la pausa imperdonable a la que sometí al blog) que consistia en sacar a pasear libros que teníamos en casa sin leer mensualmente y me dije que de una vez por todas tenía que leer tanto El rey demonio -que me había comprado de rebajas en una tienda en alarde de padecer acumulatitits y haciendo intento de leerlo por fin- como La reina exiliada que era, como hemos dicho, regalo de mi mamá. ¿Hasta aquí bien? Bien. Me obligué a pasar de aquella página escabrosa (porque siempre era la puñetera misma página) que me tenía en un atolladero y prácticamente lo leí en... ¿tres? ¿cuatro días? Me encantó. Lo estaba disfrutando, saboreando, sintiendo ese libro. Absolutamente. Me enamoró.















