Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de junio de 2019

"Área 81", 2012, de Stephen King | RESEÑA


¡Muy buenas, Moradores de la Buhardilla! Hoy os dejo por aquí la reseña de Área 81, de Stephen King, que podría calificar en pocas palabras como curioso, inquietante y sumamente hábil. Sin embargo, no es un libro al uso y pese a que muchos ya me han comentado que no es el mejor libro ni por asomo de King, me ha gustado bastante así que, ¡dentro ficha!

https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/41vKYfrLckL._SY346_.jpg
Autor/a: Stephen King
Título original: Mile 81.
Edición: digital, Plaza & Janés.
Páginas: 60.
Precio: 1.99€ en Amazon, 1.89€ en Kindle.
ASIN: B007H7MDZE.

Sinopsis: Área 81, es un área de servicio abandonada y cerrada desde hace tiempo. Pete Simmons, un curioso niño de 10 años, decide ir con su bici hasta esta área abandonada donde sabe que los chicos mayores van para fumar, colocarse y montárselo con sus chicas. Y allí se encuentra una botella de vodka medio llena que decide probar. Pete acaba emborrachándose y cuando se despierta, descubre un coche aparcado allí, un coche sin matrícula y cubierto de barro. La puerta está medio abierta, pero no se ve a nadie dentro...
Un coche que, sin duda, recordará a los que ya aparecieron en anteriores novelas como Christine o Buick 8. Un guiño a sus lectores que han clasificado esta novela corta como "una delicia, un clásico, una novela impactante, terrorífica..."

Ésta pequeña novela fue la primera que salió al redil de lectura para el Club Doce, en Goodreads. Es un club pequeño, leemos un libro al mes, por sorteo, y en febrero salió este, aprovechando la reciente creación del club, y para ir calentando motores.

Se trata de una novela corta, ronda las sesenta páginas y cuando se termina, queda la sensación de haber leído más bien un relato, un muy bien formado relato.

En la sinopsis ya se nos adelanta qué vamos a encontrar, qué premisa ronda el argumento: el lector acompañará a Pete que a través de los ojos y la mente de un niño de diez años nos va a mostrar cómo funcionan los engranajes mentales a esta edad. ¿Qué le preocupa? ¿Qué le resulta curioso? ¿Qué busca y qué quiere lograr? Su mente está llena de preguntas, de ejemplos y de experiencias y relatos que a esa edad suenan evidentemente, grandiosos, admirables.

miércoles, 15 de marzo de 2017

"Dagon", 1917 de H.P.Lovecraft | COMENTANDO #2


Editado con Picmonkey; imágenes NO en propiedad

En la no-descripción se encuentra lo terrorífico de este relato. Trataré de explicarme. 

Lovecraft compone un relato que a mi parecer se encuentra mejor dividido, narrado y en general mejor llevado de lo que encontramos en La llamada de Cthulhu. Por qué. Veamos.

Nos topamos con un náufrago en una especie de isla o islote dejado de la mano de dios donde la pestilencia, el desconcierto, el vacío y la certeza de un desconocimiento atroz llena al lector -audiolector en mi caso- de pavor. O más bien son más bien pistas de pavor. El morbo es inherente al ser humano, y te encuentras leyendo esta historia, sabiendo lo que sabes de su escritor y de lo que produce en sus lectores y sin embargo estás ávido de miedo, de esa sensación de angustia vital o agonía incluso ante lo profundo y lo hondo que se extiende tu desconocimiento. Esta es la baza de Lovecraft en Dagon; que vas leyendo y no vas sintiendo por lo que lees, vas sintiendo por lo que sabes que vas a encontrar.

domingo, 13 de diciembre de 2015

III. La bruja de Voctor Ville.



 ¡Hola a todos! Voy a dejar por aquí un segundo relato que llevaba tiempo rondándome la mente y que he adaptado para participar en el concurso que ha organizado este mes El Círculo de Escritores, esta vez con temática de villanos. No suelo leer ni tener muchas ideas sobre esos temas, y me parecían pobres así que traté de dar una vuelta a lo que tenia en mente... Y salió esto, un concepto un poco distinto de un villano porque, ¿quién es el villano más malvado en una villa de malhechores? Espero que os guste leerlos y espero también cualquier opinión y crítica. ¡Saludos!
 *Imagen con créditos, extraída de aquí


La bruja de Voctor Ville 

 Amanece en Voctor Ville; los pájaros cantan, la bruma se dispersa con el día, se aleja del pequeño pueblo rodeado de bosques húmedos, que empujan hacia el interior presionados por el pantano más vivo, muerto, y siniestro –todo a la vez, sí, exacto– que cualquier habitante de Riverguron pueda imaginar. Pero todo era así en los alrededores de Voctor Ville, y por supuesto, todos lo sabían. Aquel día, cualquier habitante del pueblo que se levantase y abriese los postigos, vería una mañana horrenda: pajarillos, cielo despejado, olor a pan, a flores por la inminente primavera… Y ninguna desgracia durante la noche. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

II. Auri sacra fames... Condenada sed de oro.

¡Hola a todos! Me decido a participar -muy justita de tiempo- en el concurso que organiza El Círculo de Escritores con temática de gladiadores, literal o metafórica. Espero que os guste mi aporte, comentad con cualquier apreciación que creáis convenitente por favor. ¡Saludos!

Auri sacra fames... Condenada sed de oro

La tienda apestaba. En una mesita había frascos y ungüentos. Tenía el pelo oscuro limpio, la piel recién aceitada y perfumada; las manos nudosas de una mujer me cepillaban el pelo. Sobre el suelo en una caja, lucía brillante mi ropa y las joyas.

Miraba allá donde sólo podía oler la pestilente vergüenza y la deshonra.

Ante mis rodillas, una pieza; porque estaba arrodillada, no podría ser de otro modo, no para Aureliano. Mi orgullo no me permitía bajar la cabeza, pero estaba ahí, como el funesto sino que era; me clamaba y abría las puertas del Hades el mismo oro que yo, beligerante Zenobia de Palmira había lucido ante cada conquista, por hacer saber al mundo que no era sino muestra de fortaleza el género femenino.

No era capaz de ver nada más, nadie más, nadie a mi lado sino la soledad de saberme con mi imperio caída, presa de Roma; y ahora… presa de mi propio oro, de mis propias señas. 

Fuera crepitaba un fuego, suspiré escuchando las pisadas acercándose, las ramas crujiendo en la tierra bajo los pies firmes; el fin de mis días. El fin de la reina de Palmira.

Me levanté, con desaire. El día se acercaba. Me esperaba la luz del día, las puertas de la ciudad abiertas y el pueblo aclamando conquista y botín. Abucheos ante la que lo fue todo y que ahora caminará humillada tras la comitiva triunfal.

Entraron mientras con desdén me puse mis ropas. Me ceñí el cinturón cuajado de rubíes y esmeraldas. Coloqué las serpientes de oro rodeando mis brazos. Adorné mi pelo y orejas con oro, y el pecho con un gran pectoral con ópalo y turquesas. Al final, mi corona. 

Mirada oscura altiva, labios sonriendo cuajados en veneno. Cubierta de piedras y oro mediterráneo. Pero nada tapaba mi vergüenza. Levanté las manos y los guardias ciñeron dos grilletes; después ambos pies. Y después salimos; encadenada de oro.

La mañana helaba los huesos y en cambio ardía de dolor y vergüenza. Me juré a mí misma no volver a ostentar el mismo trono cuando volviese a mi hogar. Mis días como reina habían terminado. No les daría el gusto de verme doblegada.

Jamás.

La comitiva esperaba. Dos esclavos vestidos burdamente como en Palmira me esperaban con la argolla que evitaba en la tienda. Sus sonrisas me daban asco. Se apagaron con mi paso.

El frío del metal rodea mi cuello. Pesa. Me inclina y me hace ceder… Mis ojos se anegan en lágrimas mientras avanzo, lágrimas de rabia ante la ciudad abierta, ante las risas y abucheos de la gente, ante las flores que pinchan y se clavan en mis pies descalzos, ante el brillo del oro y del pesado grillete que me han puesto al cuello, uno con el que ni siquiera yo puedo y para el que es preciso que estos asquerosos esclavos me acompañen, porque el peso me vence, me hace caer.

El suelo contra mi tez. Siento temblar mi boca y me alzo, furibunda, mirando alrededor entre muchedumbre aclamadora.

– ¡¿Nada más?! ¡¿Esto es todo cuando podéis hacer para aclamar un pueblo? ¡¿Acaso es esto una lucha de pobres gladiadores indefensos con una simple espada ante la vida?! Pena… ¡¡Pena!! ¡¡¡Me dais pena!!! –Respiré, agitada, mirando alrededor inclinada por el peso de la cadena de oro al cuello– Debéis saber que Palmira no olvida… ¡que no es en vano su fuerza y su poder! ¡¡Desde Occidente, doblegando Asia Menor!!! ¡BAJO LOS PIES DE UNA MUJER A LA QUE EL PESO DEL ORO, A LA QUE EL PESO DE ROMA JAMÁS APLACARÁ!



 

domingo, 8 de noviembre de 2015

I. Delirium.




La mujer avanzaba entre los troncos de los árboles. Mujer. O eso es lo que yo pensaba… No había Luna esa noche. No sabía qué hacía ahí, ni siquiera sabía si era yo, si era un sueño, o si me arrastraba el delirio. 

El suelo estaba húmedo, era de noche. Hacía frío y el aire olía a agua, a quietud…. No era agua estancada, pero era un agua letal. No sabía por qué, pero lo sabía. Todo era tan vívido que certezas como esa se colaban en mi mente, sientiendo cada detalle a mi alrededor, calándome un frío violento como cortinas de agua. No distinguía realidad de sueño.

Entre los árboles, avanzaba alejándose de mi aquello que tantas veces me sorprendía por la noche. Pálida como nácar, ¿o tal vez era tremendamente oscura? Todo era confuso, en los sueños siempre lo es. Sin embargo, no parecía ser confuso, parecía ser cambiante. Su figura era delgada, muy delgada, avanzaba sin hacer ruido sobre el suelo, y yo sabía que partía hojas y ramitas, pero no podía escuchar nada. Llevaba un vestido suelto, de alguna tela parda y oscura, igual que su pelo en ondas, desaliñado y pardo sobre sus hombros. Los brazos finos elevados, y sobre ella, una luz blanca antaño intensa, algo me lo decía, pero ahora decadente, titilando como una estrella a punto de caer. 

Ella deambulaba, se movía saltando de aquí para allá, como si trazase una danza sumamente silenciosa con una sombra que yo era incapaz de ver pero sí de sentir. Y reía, reía con un sonido de los que salen de lo más hondo de tu estómago, con la certeza de que nada había en el mundo capaz de hacerla más desgraciada, una risa perturbada.

Ciertamente, era un espectáculo aterrador.  






Gracias por leer este relato, el primero espero de muchos; aparecerán enumerados al modo romano y contenidos en el Scriptorium. Encuentralos por la etiqueta "Relatos" o por su nombre.  Saludos   ;)